Archive | abril 2014

El saludo

¿Porqué saludamos en carretera?…Porque reconocemos en el otro a alguien que siente la misma pasión que a todos nos aboca a recorrer carreteras y caminos. Lo que el resto del mundo motero no sabe, o no quiere saber es que hay gente scooterista que siente lo mismo que ellos.

Hay gente de mi edad o algo mayor que puede llevar ¿800.000 km. en moto?…Pero aunque haya recorrido 2.6 veces más kilómetros que yo creo que sentimos lo mismo. No se trata de méritos, sino de actitudes: esa mirada es la nos hace dignos de ser saludados y con derecho a saludar sin ningún tipo de complejo.

El “ghetto” en el que nos meten no es buscado, creo yo: precisamente estas “reflexiones” nacen para dilucidar si realmente te discriminan los moteros. Yo realmente me he sentido acogido y reconocido cuando he ido en moto, e ignorado cuando he ido en scooter (y no precisamente cuando iba a por el pan). En cambio, cuando he acudido a eventos nadie ha realizado o dicho cosas discriminatorias.

Si hay gente en el mundo de la moto que va teniendo menos prejuicios se debe en gran medida a que hay scooteros que salimos a hacer rutas, pero todavía lo hacemos de forma minoritaria. Es curioso, pero cuando vamos un grupo scooters, los de las motos suelen saludarnos siempre…si vas solo es mucho menos visible ese acto tan emocionante, sobre todo cuando empiezas a salir: ver que te saludan es muy emocionante, sobre todo cuando eres nuevo en esto de salir a carretera

Dicen que el hábito no hace al monje: ¿uno parece uno un monje si no lleva hábito? Para muchos es evidente que no.

Como esta dicho: “por sus obras los conoceréis”, es un criterio que nos ayuda a distinguir entre los verdaderos y los falsos monjes, ¿no estáis de acuerdo?

¿Conocéis a Emilio Moliné, el propietario del Camping de Anzánigo? Es un motero de la vieja escuela. Cuando recalaba yo por allí con la X9-500 me reconoció que a él no le molaban mucho los scooters…Pero no pudo menos que sorprenderse al ver que hacíamos unas rutas que muchos de los moteros allí acampados no hacían: un día nos aspetó :¡Caramba con las Vespitas! (maxi-scooters en realidad).

Sí, no importa en qué vayas si lo que vives es ese sentimiento de aventura y libertad.

El diccionario dice que solidaridad es, en un sentido sociológico:

“Sentimiento, compartido por una pluralidad de individuos, de pertenecer a un mismo grupo social.

Cohesión entre los miembros de la sociedad, debida a la adhesión a unos mismos principios y valores”. Si, yo me siento solidario, y por eso saludo: entiendo que compartimos principios y valores. Considerarme motero o scootero pues depende de si en ese momento tengo moto o scooter…pura anécdota.

Ser scooterista creo que tiene valores que comparte con el “sentimiento motero”, pero tiene los suyos especiales. No digo que no nazcan a la lumbre del “ghetto” algunos de ellos, pero otros pertenecen a su propio imaginario colectivo: tal vez te iniciaste en las dos ruedas con una bici de rueda pequeña y manillar de cuernos (aquellas BH plegables)…¿fuiste atraído por Quadrophenia y el petardeo de las Vespas?….Cada persona es un mundo. En mi caso: de jovencito fui un enamorado del enduro, así que para mi una moto que se preciara debía llevan cambio de marchas y ruedas de tacos, por supuesto.: nada de vespinos. El scooter entró en mi vida en la juventud un poco más madura, por la puesta de la utilidad y el bajo presupuesto, y la verdad es que he alternado ambos, motos y scooters, según mis apetencias, posibilidades o necesidades en cada momento.

Imagen

Anuncios

Por definición: motorista.

Yo me hago responsable de lo que digo, no de lo que otros entienden.Por eso voy a procurar ser muy claro: Para mi…Cualquier cosa que lleve motor e incline en las curvas es una moto (importa poco si lleva dos, tres o cuatro ruedas), si es una 125 o una 1200l o un Vespino. Igualmente moteros son los que van encima…porque lo te hace “motard” es la pasión que sientes por hacer lo que haces. Es es mi punto de vista desde siempre y siempre lo he demostrado: nunca he hecho distinciones, y si he compartido viaje con una 125’s, lo he hecho, aunque yo llevara una 600…Eso nadie lo puede negar. Porque siempre he salido con personas, no con motos.Por otra parte considero que no todo es “pasarlo bien”: creo que en nuestra afición hay valores; intangibles sin los que “ser motero” nunca sería lo mismo…llamadme “quijote” si queréis: pero esto de andar en moto, siempre lo he considerado “una hermandad” al modo de las “órdenes de caballería”. He andado en moto/scooter siempre: con una 50, una 125, con una 150, o una 200 o una 250 o una 500 o una 600, pero poco importa. Al final, el paso de los años te hará desandar el camino: es ley de vida. Lo cortés no quita lo valiente: voy en scooter y no me corto en alabar sus ventajas (ni tampoco en criticar sus carencias). Pero puedo salir de ruta con cualquiera que quiera salir conmigo y no le importe lo que yo lleve: a mí no me importa la que lleve él. No soy un fanático ni un “scooterista-integrista”, ni tengo por ídolo objeto, persona, animal, cosa o vehículo alguno. Soy una persona práctica, cosa que se extiende a mi “ser motorista” y por eso prefiero los scooters, a los que siempre defenderé, aunque yo mismo cambie de tipo de montura.Ya tengo una edad en que cambiar es difícil. Perdonadme por favor mis defectos, mi orgullo, que lo tengo, tal vez mi brusquedad o mi falta de tacto, si alguna vez la he tenido. Pero lo manifestado arriba lo mantengo. No me arrepiento nada de ser scooterista (y por extensión: motorista).

Imagenón: motorista

Moto-viajeros

Los viajes en moto parece que se han convertido en religión: con sus santos y sus profetas…sus sacerdotes, sus templos y sus mercaderes (y no lo digo en tono peyorativo: si tienen NIF me parecen muy respetables, como me lo parece el panadero de mi barrio). Mi creencia era, es, pensar que una moto o scooter me haría vivir en carne propia la aventura. No me importa la humildad de las metas…pero prefiero que sean las mías, fruto de mi esfuerzo y de mi libertad. Seria penoso que este acto de libertad extrema, de auto-afirmación, dejara de ser algo íntimo para convertirse en un circo nada romántico: no es lo mismo escribir “Los viajes de Júpiter”, que convertir un viaje en moto en “El Gran Hermano Motero”. Siempre han habido competiciones, no seamos ilusos.: para mi “Los autos locos” es una grandiosa y divertida parodia de aquellos desafíos de principios del siglo pasado en clave “cartoon”.
Admiro a esos discretos viajeros solitarios en moto, hasta hace poco medio olvidados, tapados por los ramos de laurel y las botellas de cava de los circuitos de velocidad. Creo que yo mismo he colaborado humildemente en darlos a conocer en cuanto he tenido ocasión en el círculo en que me muevo. Solo espero que todo ese sentimiento tan romántico no sea devastado por el tsunami de la moda, que todo lo eleva para luego arrastrarlo al fondo del mar y dejarlo convertido en un enlodado solar.
No todos podemos o debemos emprender un gran viaje, pero todos tenemos la facultad de ser protagonistas de nuestras propias aventuras. El mérito de cada una debemos valorarlos nosotros mismos. Las circunstancias de cada uno pueden convertir en heroico simplemente mantener una afición como la moto en estos momentos devastadores. Buena ruta a todos.