Archive | noviembre 2009

Viaje en Beverly 250

Entonces era Julio de 2008

 

  Mi Beverly apenas había pasado la primera revisión…y ya iba
a partir hacia un gran viaje. Iban a ser pocos dias, pero de gran intensidad
por las rutas y la exigencia de las carreteras, pero estaba seguro de que no me
iba a defraudar.

     A algunos culos inquietos del ClubpiaggioX8.com, compañeros
de ruta, les propuse realizar un raid relámpago scoterizado, con el fin de
ascender unos cuantos puertos famosos del Tour de Francia: los que respondieron
a la llamada fueron Andrés, con su Piaggio X9 500 y Guille en T-Max 500. Ellos
viven en Madrid, por lo que acordamos encontrarnos en Molina de Aragón: no me
importaba desviarme un poco para así hacer más camino juntos.

    Al publicar el post, inmediatamente recibimos eco desde
Zaragoza, y René y Jose Luis nos acompañarían un trecho, aunque seguro que les
hubiera encantado quedarse, pero las obligaciones se lo impedían.

   El caluroso Julio pronto llegaría a su última semana. Ya las jornadas
de trabajo se me hacían interminables
pensando en que pronto partiría de aventurillas. Tampoco pude preparar
muchas cosas: pasar la revisión, comprobar todo: herramienta, bombillas,
repara-pinchazos…. Buscar la ropa adecuada, el saco de dormir, guantes de
repuesto, ropa de agua (nunca se sabe)…Pensé comprar unas alforjas, pero
comprobé que total, para cuatro días, con una bolsa sobre-depósito de la moto
sobre el asiento trasero, una pequeña mochila sobre el túnel y lo que cabe bajo
el asiento y en la maleta de 35 escasos litros tenía suficiente espacio de
carga…y así aplicar el viejo aforismo de que “lo imprescindible es la mitad de
lo necesario”, muy útil cuando pretendes viajar en motocicleta.

   El plan era dejar a un lado todo lo posible las autovías y disfrutar del paisaje. Así que me alejé todo lo posible de la Autovía Mudéjar, y busqué la antigua N-234…todo lo que han dejado de ella. Había quedado con Andrés y Guille en Molina de Aragón, para juntos, llegar a Zaragoza, que es donde habíamos planeado comer junto a René y Jose Luis. Ellós nos escoltarían hacia Anzánigo por una ruta diferente a la que solemos tomar los foráneos.

Anuncios